A Colombia se le acabó el hambre por la gloria

Varios jugadores están en los mejores equipos de mundo, juegan Champions League y se les olvidó el sentido que tiene la camiseta cafetera.

Humildad. Esa es una palabra que hoy por hoy no se ve mucho en la concentración colombiana. Más allá de un par de jugadores que siempre se han caracterizado por tenerla.

Y es que si comparamos a este equipo colombiano con el que clasificó a Brasil 2014, ¡hay un abismo de distancia!. No sólo en lo futbolístico, sino también en las ganas de hacer historia.

Hace cuatro años las eliminatorias estaban igual de complicadas, pero Colombia tenía un equipo que se conocía desde tiempo atrás, y además con jugadores que eran líderes dentro y fuera de la cancha, como Faryd Mondragón, Mario Yepes, entre otros.

Hoy el panorama es muy diferente, el recambio le costó a los cafeteros desde que se temrinó el Mundial de Brasil y la nueva camada de jugadores, dista mucho de la generación pasada.

Hoy la mayoría de jugadores tienen jugosos contratos en los mejores clubes de Europa, a pesar de ser muy jóvenes y tener poca experiencia. Y ni hablar de haberse ganado el puesto en sus clubes a pulso.

Casos como los de Santiago Arias, Carlos Sánchez, Juan Guillermo Cuadrado y hasta el propio David Ospina, dejan mucho que desear. Pues el hambre, las ganas y el fútbol que mostraron en las eliminatorias pasadas, no están ni cerca a las que muestran en el camino a Rusia.

Y ni hablar de los jugadores nuevos como Davinson Sánchez, Frank Fabra, Edwin Cardona, entre muchos más. Jugadores que a pesar de su juventud, ya están en la élita del fútbol, con jugosos contratos y una vida practicamente arreglada. Muy diferente a los obreros que fueron a Brasil en 2014.

El único al que vale la pena aplaudir hasta el cansancio es a Falcao. Un tipo que pasados sus 30 años sigue disputando cada balón como si fuera el último. Que a pesar de sus lesiones, se arriesga en cada pelota dividida.

Que a pesar de tener el mejor promedio goleador de Europa hasta el momento, no se agranda, ni se las cree. Falcao tiene hambre y las ganas de jugar su primer mundial, ya que en Brasil no pudo por la lesión sufrida con el Monaco.

Si todos tuvieran una pizca de hambre y amor por la camiseta de lo que tiene Falcao, la actitud del equipo habría sido otra durante toda la eliminatoria, y el partido contra Paraguay no se hubiera perdido como se perdió.

Fuente: OneFootball

Por Jorge Peralta

octubre 6, 2017

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