testimonio de lo ocurrido en El Estor Izabal

Infante de marina Coy Méndez le salvó la vida a una señora herida durante emboscada en El Estor, Izabal

Infante de marina Coy Méndez le salvó la vida a una señora herida durante emboscada en El Estor, Izabal

El Infante de Marina, Erwin Coy Méndez, le salvó la vida a una señora herida y luego corrió para salvar la propia en El Estor, Izabal.

Acostado en una cama del Centro Médico Militar donde recibe atención, Coy relató a la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN) los momentos de angustia y terror que sufrieron los miembros de la patrulla militar que fue emboscada en la comunidad de Semuy II el pasado martes.

“Fuimos a Semuy II a realizar un patrullaje de pistas clandestinas y cultivos de marihuana. Subimos al cerro para verificar desde arriba y como no había nada, decidimos retirarnos del área y cuando llegamos abajo ya estaba la gente reunida. Como 200 con machete y palos, pero habían niños”, comentó.

El marinero agregó que luego llegaron los hombres armados y les apuntaron con sus armas si mediar palabra. Le dispararon al sargento Isaías Anleu Caal con una escopeta en la cara.

“En ese momento se nos fueron encima. A mi me quitaron el fusil tres personas. Posteriormente había una señora que tenía un disparo en la pierna derecha y me ofrecí para hacerle un torniquete”.

Con esta acción, Coy evitó que la señora se desangrara y le salvó la vida, pero la propia estaba en peligro porque los hombres le seguían apuntando con las armas.

Sin embargo, aprovechó un descuido y corrió para salvar su vida. Solo escuchaba los disparos que le hacían.

“Gracias al entrenamiento que recibimos, eso me ayudo a mi y no me hirieron. Me fui a refugiar a la montaña hasta el anochecer t de allí decidí caminar a la aldea Pataxte. Caminé siete horas y media”, narró.

Plegaria a Dios

El marinero solo pensaba en su familia y le pidió a Dios que le diera fuerzas para salir de la montaña.

Pensaba en su madre, su hermana, su esposas y sus dos pequeños hijos de 4 y 2 años.

“La verdad que yo me puse a pensar que ya no los iba a volver a ver y le pedí a Dios que los quería ver y eso me dio fuerzas para salir de allí”.

“Sentí un gran alivio cuando me fueron a traer porque una parte de mi familia ya me estaba esperando en El Estor”, dijo este valiente soldado que pese al incidente ocurrido en Semuy II no piensa abandonar las filas castrenses.

“Es lo que me gusta”, afirmó, y cerrando sus ojos como para olvidar la emboscada de la que resultó ileso, manifestó que a veces la gente tiene mal concepto del Ejército. “La verdad, nosotros estamos para ayudar al pueblo”, aseguró.

Redacción y Foto de Portada: AGN

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